Beethoven concebió su Gran fuga como sexto y último movimiento de su Cuarteto de cuerda en Si bemol mayor, op. 130, escrito en 1825, pero la longitud, la densidad, la rítmica obsesiva y la retórica casi violenta que caracterizan este finale apabullaron al público del estreno (y probablemente, también a sus ejecutantes).
Por esta razón, el autor accedió a que su editor, N. Artaria, la publicara como pieza independiente, y un año después escribió un nuevo finale más ligero para el cuarteto. Aún hoy en día, se considera la Gran fuga una obra excesivamente difícil para el público y para los intérpretes.
Beethoven también escribió una versión de la "Gran Fuga" para piano a cuatro manos, Op. 134, con objeto de que los aficionados pudieran tocar con facilidad la obra en sus casas. Esta partitura se consideraba perdida desde 1890. Pero Heather Carbo, una bibliotecaria, la encontró por pura casualidad en el armario de un archivo del sótano de un seminario religioso en Pensilvania, Estados Unidos, en 2005.
Escrito en tinta marrón y negra, con anotaciones a lápiz y creyón rojo, el documento cautiva por sus copiosas alteraciones y correcciones, así como por una serie de borrones tan profundos que agujerearon los distintos tipos de papel usados por el compositor. Algunas páginas muestran manchas de tinta que, presumiblemente, ocurrieron cuando Beethoven pasó la manga de su camisa por la tinta aún fresca, mientras que otras fueron selladas con cera roja para ocultar los errores. El hallazgo de esta composición para piano a cuatro manos fue confirmado por la tradicional casa de subastas Sotheby's, que la exhibió en Nueva York en noviembre y la subastó en Londres el 1º de diciembre de 2005. Un comprador anónimo pagó por la partitura 1.655.685 euros.
Un día, cuando Beethoven escribía la Gran fuga, dijo al poeta y dramaturgo Holz "Hacer una fuga no es arte; yo he hecho docenas de ellas en mis tiempos de estudiante. Pero la imaginación reclama también sus derechos, y hoy es necesario que otro espíritu, verdaderamente poético, entre en la forma antigua".
El cuarteto "Alban Berg" grabó en vivo la integral de los cuartetos de cuerda de Beethoven.
Esta formación vienesa, fundada en 1971, ofrece una de las trayectorias más brillantes en el panorama de la música de cámara de las tres últimas décadas. Integrado por Günter Pichler (violín), Gerhard Schulz (violín), que falleció en 2005 y fue sustituido por Isabel Charisius (alumna suya), y Valentin Erben (chelo). Sin embargo, cuando cuatro músicos llevan casi un cuarto de siglo tocando juntos y uno de ellos desaparece, no resulta tan fácil continuar. Gúnter Pichler, Gerhard Schulz (violines) y Valentin Erben (violonchelo) venían notando una sensación rara, de algo que faltaba: "Fue extraño cuando Thomas murió. Queríamos continuar y él quería que continuásemos. Pero algo se rompió en nuestros corazones".
Es por eso que el Cuarteto Alban Berg ha decidido disolverse en 2008. Su último concierto tendrá lugar en el Teatro Colón de Buenos Aires (Argentina).
"Gran fuga" de Beethoven interpretada por el cuarteto Alban Berg
Empezada en 1802 y terminada en mayo de 1804, la Sinfonía EROICA fue ejecutada por primera vez en privado en casa del príncipe Lobkowitz en Agosto de 1804.
Aunque dedicada al príncipe Lobkowitz, originariamente la obra fue dedicada, bajo el título "SINFONÍA GRANDE-EROICA", a Napoleón Bonaparte.
Bonaparte era, con la diferencia de tan sólo un año, un exacto contemporáneo del músico, que no solamente sentía una viva admiración por su héroe, sino que, más o menos conscientemente, había establecido una especie de paralelismo entre sus destinos respectivos.
Beethoven admiraba los ideales de la Revolución Francesa encarnados en la figura de Napoleón, pero cuando éste se autocoronó emperador en mayo de 1804, supuestamente Beethoven se disgustó tanto que borró el nombre de Bonaparte de la página del título con tal fuerza que rompió su lápiz y dejó un agujero rasgado en el papel.
En el año 2003 la BBC realizó una extraordinaria película recreando el estreno privado de la Sinfonía nº 3 de Beethoven.
La espléndida producción de la BBC de 2003, dirigida por Simon Cellar Jones, nos acerca al significado de la tercera sinfonía de Beethoven y el auge de Napoleón y su emergente absolutismo, vistos desde un salón de la nobleza austriaca de 1804.
La sinfonía Nº 3 "EROICA" tiene cuatro movimientos, y desde sus primeras audiciones produjo una impresión muy fuerte. Fue acogida por el público de manera casi unánime. Los refinados oyentes que la habían escuchado en "petit comité" en casa del príncipe Lobkowitz la habían encontrado de una "longitud divina" (tiene una duración aproximada de 1 hora), y en el momento de su primera ejecución pública, el 7 de Enero de 1805, gritaron en la Sala "Un Kreutzer para que esto termine!". Los críticos encontraron que "la obra fatigaba, era interminable y deshilvanada".
Fue publicada por la Cámara de Artes e Industria de Viena con el número de opus 55 el año 1806, con una dedicatoria para el príncipe Lobkowitz.
Más de 10 años después, en 1817, cuando ya Beethoven había compuesto ocho de sus nueve sinfonías, una réplica suya a una pregunta del poeta Christophe Kuffner nos permite ver toda la ternura que para él encierra su sinfonía Nº 3 revolucionaria. Al preguntarle el poeta cuál de sus sinfonías prefería, Beethoven sin dudar, respondió: